Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —El club de cuentos ya no existe. No tenemos tiempo, y de cualquier modo creo que estaba empezando a aburrirnos. Era una estupidez estar escribiendo sobre amor, asesinatos, fugas y misterios. A veces la señorita Stacy nos hace escribir algo como práctica de composición, pero no nos deja relatar nada que no pudiera pasar en Avonlea, en nuestras propias vidas; lo juzga con dureza y hace que también nosotros hagamos nuestra propia crÃtica. Nunca creà que mis composiciones tuvieran tantos errores, hasta que empecé a corregirlas yo misma. Me sentà tan avergonzada que quise desistir para siempre, pero la señorita Stacy dijo que podÃa aprender a escribir bien sólo con que me constituyera en mi más severo juez. Y en eso me estoy ejercitando.
—Faltan sólo dos meses para el examen de ingreso; ¿crees que lo aprobarás?
Ana tembló.