Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes Y entonces las muchachas la rodearon y Ana fue el centro de un grupo risueño y feliz. Le palmearon los hombros y le estrecharon vigorosamente las manos. Entre empujones y apretones, se las arregló para decir a Jane:
—¡Oh, Marilla y Matthew se alegrarán tanto! Debo transmitirles inmediatamente la noticia.
La distribución de diplomas fue el siguiente acontecimiento importante. Se llevó a cabo en el gran salón de honor de la Academia. Se pronunciaron discursos, se leyeron ensayos, se cantaron canciones y se entregaron públicamente las recompensas, los diplomas y las medallas.
Marilla y Matthew estuvieron allí, con ojos y oídos sólo para una estudiante: una alta muchacha de traje verde pálido, de mejillas suavemente coloreadas y ojos rutilantes, que leyó el mejor ensayo y que fue señalada como ganadora de la beca Avery.
—Supongo que estarás contenta de que nos hayamos quedado con ella, Marilla —murmuró Matthew, hablando por vez primera desde que entró en el salón.
—No es la primera vez que lo estoy —respondió Marilla—. Parece que te gusta refregar las cosas, Matthew Cuthbert.
La señorita Barry, que estaba sentada tras ellos, se inclinó hacia delante y tocó a Marilla en la espalda con su parasol.
—¿No están orgullosos de Ana? Yo sí —dijo.