Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos Leslie viene
Leslie fue a la casa de los sueños una frÃa noche de octubre, cuando, iluminadas por la luna, habÃa nieblas colgadas sobre el puerto y ensortijadas como cintas plateadas a lo largo de los valles que dan al mar. Pareció arrepentirse de haber ido cuando Gilbert le abrió la puerta, pero Ana llegó corriendo, se apoderó de ella y la hizo pasar.
—Me alegro tanto de que hayas elegido esta noche para visitarnos —dijo, animada—. He preparado una gran cantidad de chocolate y necesitamos a alguien que nos ayude a comerlo, junto al fuego, mientras contamos historias. Tal vez venga el capitán Jim. Ésta es su noche.
—No, el capitán Jim está en casa —dijo Leslie—. Él… él me hizo venir —agregó, casi desafiante.
—Le daré las gracias cuando lo vea —dijo Ana y acercó unas sillas al fuego.
—Oh, no quise decir que no quisiera venir —protestó Leslie, ruborizándose—. Yo… habÃa pensado en venir pero no siempre me es fácil salir.
—Me imagino que ha de ser difÃcil dejar al señor Moore —dijo Ana como de pasada.
