Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Después de eso, sólo me quedaba mi madre por quien vivir. Pero yo era muy ambiciosa. Quería enseñar y pagarme los estudios universitarios. Quería llegar a la cima, ah, tampoco voy a hablar de eso. No tiene sentido. Ya sabes lo que ocurrió. No podía ver cómo mi pobre y desdichada madre, que había sido una esclava toda la vida, era echada de su casa. Claro que yo podría haber ganado lo suficiente para que viviéramos las dos. Pero mamá no podía dejar su casa. Había llegado allí de recién casada y había querido tanto a mi padre… y todos sus recuerdos estaban allí. Incluso ahora, Ana, cuando pienso que la hice feliz el último año de su vida, no lamento lo que hice.