Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —De modo que esto es Cuatro Vientos —dijo—. No estaba preparado para encontrar algo tan hermoso, a pesar de todos los elogios de mi madre. ¡Qué colores, qué paisaje, qué belleza! Me pondré fuerte como un toro en seguida. Y si la inspiración proviene de la belleza, podré ciertamente comenzar aquà mi gran novela canadiense.
—¿TodavÃa no la ha empezado? —preguntó Ana.
—Lamentablemente, no. Aún no he encontrado el tema central adecuado. Se agazapa, me llama, me seduce y retrocede, estoy a punto de atraparlo y se ha ido. Tal vez en medio de esta paz y esta belleza pueda ser capaz de capturarlo. La señora Bryant me ha dicho que usted escribe.
—Ah, cosas para niños. No he escrito mucho desde que me casé. Y no tengo planes para una gran novela canadiense. —Ana rió—. Está lejos de mis posibilidades.
Owen Ford también rió.
—DirÃa que también de las mÃas. De todas maneras, lo intentaré algún dÃa. Un periodista no tiene muchas oportunidades para embarcarse en este tipo de obra. He escrito muchos cuentos para revistas, pero nunca tuve todo el tiempo libre que se necesita para escribir un libro. Con tres meses de libertad, tendrÃa que poder empezar, si pudiera encontrar el motivo apropiado, el alma del libro.