Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos El libro de la vida del capitán Jim
—Tengo una vaga idea que podrÃa convertirse en una magnÃfica realidad —dijo Ana a Gilbert cuando llegó a casa.
Él habÃa llegado antes de lo esperado y estaba saboreando el pastel de cereza de Susan. Susan misma revoloteaba detrás de él, como un oscuro pero benéfico espÃritu guardián, y le proporcionaba tanto placer ver a Gilbert comiendo pastel como a él comerlo.
—¿Cuál es tu idea? —preguntó Gilbert.
—No te lo diré todavÃa, no hasta ver si puedo hacerla realidad.
—¿Cómo es Ford?
—Ah, muy agradable, y bastante guapo.
—Tiene unas orejas preciosas, mi querido doctor —interpuso Susan, encantada.
—Tendrá treinta o treinta y cinco años, creo, y piensa escribir una novela. Tiene una voz agradable y una sonrisa encantadora, y viste bien. Pero tiene un aire como si la vida no le hubiera sido del todo fácil.
