Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —¡Qué alegrÃa que hayas vuelto, querida Ana! Pero ¿has visto alguna vez tormentas de nieve como ésta? Para ver la casa de los Moore tienes que subir al primer piso. Leslie se alegrará de tu vuelta. Está casi enterrada en vida ahÃ. Por suerte, Dick puede apalear nieve y se divierte mucho haciéndolo. Susan me mandó decir que te avisara que vendrá mañana. ¿Adónde va, capitán?
—Creo que me acercaré hasta Glen a charlar un rato con el viejo Martin Strong. No está lejos de su viaje final y se siente muy solo. No tiene muchos amigos, ha estado demasiado ocupado toda la vida para preocuparse por hacerlos. Pero sà ha hecho montones de dinero.
—Bien, habrá pensado que como no podÃa servir a Dios y a Mammón, se concentrarÃa en Mammón —dijo la señorita Cornelia, cortante—. Que no se queje entonces, si descubre ahora que Mammón no es muy buena compañÃa.
El capitán Jim salió, pero en el patio recordó algo y volvió.
—Recibà una carta del señor Ford, señora Blythe, y dice que el libro de la vida ha sido aceptado y será publicado en otoño. Me alegré mucho cuando me enteré. Pensar que por fin lo veré publicado…