Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos Leslie decide
Un súbito brote de una especie virulenta de gripe en Glen y en el pueblo de pescadores mantuvo a Gilbert tan ocupado en las dos semanas siguientes, que no tuvo tiempo para la prometida visita al capitán Jim. Ana esperaba, contra toda esperanza, que hubiera abandonado la idea sobre Dick Moore y, habiendo decidido no dar la voz de alarma, no volvió a mencionar el asunto. Pero pensaba incesantemente en el tema.
«Me pregunto si serÃa correcto contarle que Leslie quiere a Owen —pensaba—. Él nunca le dejarÃa entrever que lo sabe, de modo que su orgullo no sufrirÃa, y a él, saberlo podrÃa convencerlo de dejar tranquilo a Dick Moore. ¿Lo haré? ¿Lo haré? No, después de todo, no puedo. Las promesas son sagradas y no tengo derecho a traicionar el secreto de Leslie. Pero, ay, nunca me he preocupado tanto por nada en la vida como por esto. Está estropeando la primavera, lo está estropeando todo».
Un atardecer, Gilbert propuso abruptamente que fueran a ver al capitán Jim. Con el corazón destrozado, Ana accedió, y hacia allà se encaminaron.
