Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Puede sentarse pero, por supuesto, todavÃa no puede caminar. Pero puede arreglarse sin mà perfectamente, ahora, porque su hija ha vuelto de las vacaciones. Y me alegro de estar de vuelta, querida señora. Matilda se rompió una pierna, y eso es cierto, pero no la lengua. Habla hasta por las orejas, querida señora, aunque lamento tener que decir eso de mi propia hermana. Siempre fue muy conversadora y sin embargo fue la primera de la familia en casarse. No tenÃa mucho interés en casarse con James Clow, pero no podÃa soportar la idea de desairarlo. No es que James no sea un buen hombre; el único defecto que yo le encuentro es que siempre empieza a dar las gracias por las comidas con un gruñido inhumano, querida señora. A mà me quita el apetito. Y hablando de casarse, querida señora, ¿es cierto que Cornelia Bryant va a casarse con Marshall Elliott?
—SÃ, muy cierto, Susan.
—Bien, querida señora, a mà no me parece justo. Aquà estoy yo, que jamás he dicho una palabra en contra de los hombres, y no hay manera de que pueda casarme. Y ahà está Cornelia Bryant, que nunca ha parado de insultarlos, y lo único que tiene que hacer es estirar la mano y elegir uno, como quien dice. Vivimos en un mundo muy extraño, querida señora.
—Hay otro mundo, recuérdelo, Susan.