Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos El capitán Jim
El viejo «doctor Dave» y «la esposa del doctor Dave» estaban en la casita para recibir a los novios. El doctor Dave era un anciano caballero grande, jovial, de patillas blancas, y su esposa era una pequeña señora delicada, de mejillas rosadas y cabellos plateados, que de inmediato abrazó a Ana y conquistó su corazón.
—Me alegro tanto de verte, querida. Estaréis muy cansados. Os hemos preparado algo de comer, y el capitán Jim os ha traído truchas. Capitán Jim, ¿dónde está? Ah, salió a ocuparse del caballo, supongo. Ven arriba a quitarte esas cosas.
Ana miró alrededor con ojos brillantes y llenos de satisfacción mientras seguía a la mujer del doctor Dave arriba. Le gustaba mucho el aspecto de su nueva casa. Parecía tener la misma atmósfera que Tejas Verdes y el sabor de sus viejas tradiciones.
«Creo que habría encontrado en la señorita Elizabeth Russell un alma gemela», pensó cuando se encontró sola en su habitación.
El cuarto tenía dos ventanas; la lateral daba al puerto bajo, al banco de arena y al faro de Cuatro Vientos.
—«Una ventana mágica que se abre hacia la espuma de peligrosos mares en lejanos países de hadas» —recitó Ana en voz baja.
