Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Es un gran placer conocerla, señora Blythe, y espero que sea usted tan feliz como la primera recién casada que vino aquÃ. No puedo desearle nada mejor. Pero su esposo no me presentó correctamente. Mi nombre de uso diario es «capitán Jim» y será mejor que empiece de una vez por todas a llamarme como tarde o temprano va a terminar llamándome. Sà que es una bonita recién casada, señora Blythe. Mirándola, uno se siente como si también fuera un recién casado.
Entre las risas que siguieron, la esposa del doctor Dave invitó al capitán Jim a que se quedara a cenar con ellos.
—Gracias por su amabilidad. Será todo un placer, señora. Casi siempre como solo, con la única compañÃa del reflejo de esta cara tan fea en un espejo, frente a mÃ. No tengo muy a menudo la oportunidad de sentarme a comer con dos damas tan hermosas y encantadoras.
Los cumplidos del capitán Jim pueden parecer muy osados por escrito, pero los decÃa con tan gentil y delicada deferencia, tanto de tono como de actitud, que la mujer que los recibÃa sentÃa que se le daba el tributo debido a una reina y que el que lo ofrecÃa era un rey.