El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Yo no dije que saldrÃa corriendo. Dije que me daban ganas de salir corriendo. Son dos cosas distintas. Yo también quiero ayudar a la gente. Pero cómo desearÃa que no hubiera cosas feas en el mundo. Cómo desearÃa que todo fuera alegrÃa y belleza.
—Bueno, no pensemos en lo que no hay —sentenció Faith—. Después de todo, es muy divertido estar vivo. No tendrÃas dolor de muelas si estuvieras muerto, pero ¿no preferirÃas mucho más estar vivo que muerto? Yo sÃ, cien veces. Ah, ahà está Dan Reese. Fue al puerto a buscar pescado.
—Odio a Dan Reese —declaró Walter.
—Yo también. Todas las chicas lo odiamos. Voy a pasar al lado de él como si no existiera. ¡MÃrame!
En consecuencia, Faith pasó junto a Dan con la barbilla levantada y una expresión de desprecio que al muchacho le retorció el hÃgado. Se volvió y le gritó:
—¡Cerdita! ¡Cerdita! ¡Cerdita! —en un crescendo de insulto.