El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —¿Tú crees eso? —preguntó Nan, desdeñosa—. Yo no.
—Bueno, hay gente buena que lo ha visto… y oÃdo —replicó Mary—. Dicen que se aparece, que se arrastra por el suelo y te coge las piernas y gime y se lamenta como cuando estaba vivo. Lo recordé en el momento en que vi esa cosa blanca entre los arbustos y pensé que si me agarraba y se ponÃa a quejarse me caerÃa muerta. Por eso salà corriendo.
—Probablemente fuera la ternera blanca de la señora Stimson —dijo Di, riendo—. Se apacienta en ese jardÃn; yo la he visto.
—Puede ser. Pero yo nunca más volveré a atravesar el jardÃn de los Bailey para ir a casa. Ahà viene Jerry con una ristra de truchas y me toca cocinarlas. Jem y Jerry dicen, los dos, que soy la mejor cocinera de Glen. Y Cornelia me dijo que podÃa traer estas galletitas. Estuve a punto de dejarlas caer cuando vi el fantasma de Henry.