El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —He averiguado lo que era el fantasma —dijo con una divertida sonrisa, sentándose en la mecedora y abanicándose—. La anciana señora Stimson tuvo un par de sábanas de algodón blanqueándose en el jardÃn de los Bailey durante una semana. Las extendió en el terraplén debajo del alerce porque allà la hierba está limpia y es corta. Esta tarde ha ido a recogerlas. Llevaba la labor en la mano, asà que se echó las sábanas al hombro para llevarlas. Entonces se le cayó una de las agujas y no podÃa encontrarla… todavÃa no la ha encontrado. Pero se puso de rodillas y avanzó para buscarla, y en ésas estaba cuando oyó unos alaridos espantosos valle abajo y vio a tres niños que bajaban la colina corriendo. Pensó que algo los habÃa picado y su viejo corazón se sobresaltó tanto que no pudo moverse ni articular palabra y se quedó arrodillada allà hasta que los niños desaparecieron. Luego volvió tambaleándose a casa y desde ese momento le han estado aplicando estimulantes. Tiene el corazón muy delicado y dice que ni en todo el verano podrá recuperarse del susto.
Los Meredith permanecieron sentados, rojos, con una vergüenza que ni siquiera la comprensión de Rosemary podÃa eliminar. Se fueron a su casa, se encontraron con Jerry en la puerta de la rectorÃa y se confesaron, arrepentidos. Decidieron mantener una reunión del Club de la Buena Conducta a la mañana siguiente.