El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —¡Pobrecita! ¿Y a pesar de eso viniste a pedirme que me case con tu padre porque quieres que sea feliz? Eres un encanto, una heroÃna, como dirÃa Ellen, eres una gran persona. Ahora escúchame con mucha atención, querida mÃa. Mary Vance es una niña tonta que no sabe mucho y está muy equivocada con respecto a algunas cosas. Nunca se me ocurrirÃa poner a tu padre en contra vuestra. Yo os querrÃa mucho. No quiero ocupar el lugar de tu madre, ella siempre tiene que tener su propio lugar en vuestros corazones. Pero tampoco tengo intenciones de ser una madrastra. Quiero ser una amiga, una ayuda, una compinche. ¿No te parece que serÃa muy bonito, Una, que Faith, Carl, Jerry y tú pudierais pensar en mà como en una buena y alegre compinche, como en una hermana mayor?
—Ay, serÃa maravilloso —exclamó Una con expresión de éxtasis. En un impulso le echó los brazos al cuello. Era tan feliz que se sentÃa capaz de volar.
—¿Tienen los otros… digo, Faith y los chicos, la misma idea que tenÃas tú sobre las madrastras?
—No. Faith nunca creyó a Mary Vance. Yo fui una tonta al creerla. Faith la quiere mucho. Y a Jerry y a Carl les va a parecer divertido. Ah, señorita West, cuando venga a vivir con nosotros, ¿nos… podrÃa enseñarme a cocinar… un poquito, y a coser, y… y a hacer otras cosas? Yo no sé nada. No seré difÃcil, aprenderé rápido.