Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva Una agradable sensación de victoria y los restos del «destello» ayudaron a Emily a pasar la tarde, a pesar del hecho de que la señorita Brownell la ridiculizó por sus faltas de ortografía. La señorita Brownell era muy adicta a ridiculizar a sus alumnas. Todas las niñas de la clase se rieron, excepto una que no había estado por la mañana y que, en consecuencia, se había sentado atrás. Emily había estado preguntándose quién sería. También era distinta de las otras chicas, pero en un estilo totalmente diferente al de Emily. Era alta, iba mal vestida, con un vestido demasiado largo de una tela a rayas descolorida, y descalza. Los cabellos espesos y cortos, revoloteaban alrededor de la cabeza como hilos de oro brillante; y sus ojos resplandecientes eran de un castaño tan claro y traslúcido que casi parecía ámbar. Tenía boca grande y la barbilla pronunciada. Tal vez no se la pudiera llamar guapa, pero su rostro era tan vivaz y animado, que Emily no podía apartar los ojos de ella. Y fue la única chica de la clase que no recibió ni un sarcasmo de la señorita Brownell, aunque cometió tantos errores como el resto.