Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva Amigos otra vez
El lunes por la mañana, Emily escuchó con miedo, pero «ni el ruido del hacha o del martillo poderoso sonaron» en el bosque de John el Altivo. Aquella tarde, de regreso a casa después de la escuela, el mismo John el Altivo la alcanzó en su carro y, por primera vez desde la noche de la manzana, se detuvo y le dirigió la palabra.
—¿Me permite que la lleve, señorita Emily de la Luna Nueva? —dijo, afable.
Emily subió, sintiéndose algo tonta. Pero John el Altivo parecía muy amistoso, mientras le hablaba a su caballo.
—Así que le robaste por completo el corazón al padre Cassidy —dijo—. «La niña más encantadora que he visto en mi vida», me dijo. Bien podrías dejar tranquilos a los pobres curas.
Emily miró a John el Altivo por el rabillo del ojo. No parecía enfadado.
