Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva —No lo hemos decidido —contestĂł la tĂa Elizabeth con frialdad; y eso fue todo lo que Emily supo por una semana. Ni ella misma sabĂa si querĂa ir o no. La tĂa Elizabeth habĂa empezado a hacer queso (la Luna Nueva era famosa por sus quesos) y a Emily todo el procedimiento le parecĂa fascinante, desde el momento en que se ponĂa el cuajo en la leche fresca hasta que se colocaba el requesĂłn en los aros y luego, debajo de la prensa, en el jardĂn viejo, con una inmensa piedra redonda y gris, «la piedra del queso» para aplastarlo como venĂan aplastando los quesos en la Luna Nueva desde hacĂa cien años. Además, Ilse, Teddy, Perry y ella estaban abocados en cuerpo y alma a «escenificar» Sueño de una noche de verano en el bosque de John el Altivo y era fantástico. Cuando entraban en el bosque de John el Altivo, salĂan del reino de la luz del dĂa y las cosas conocidas y entraban en el de la media luz, el misterio y el encantamiento. Teddy habĂa pintado una escenografĂa muy hermosa en unas tablas viejas y tenĂan pedazos de velas que Perry habĂa conseguido en el puerto. Ilse habĂa diseñado unas alas de hada preciosas con papel tisĂş e hilo dorado y Perry habĂa hecho una cabeza de asno para Lanzadera con una vieja piel de cordero que era muy realista. Emily habĂa trabajado muy contenta durante varias semanas copiando los diferentes papeles y adaptándolos a las circunstancias. HabĂa «cortado» la obra de una manera que habrĂa atormentado el alma de Shakespeare pero, despuĂ©s de todo, el resultado fue bastante bonito y coherente. No les preocupaba que cuatro pequeños actores tuvieran que adoptar seis personajes cada uno. Emily era Titania y Hermia y varias hadas más, y los varones eran cualquier cosa que el diálogo exigiera. La tĂa Elizabeth no sabĂa nada; habrĂa puesto fin a todo el asunto enseguida, pues consideraba que la actuaciĂłn era algo maligno, pero la tĂa Laura conocĂa el secreto y el primo Jimmy y John el Altivo ya habĂan asistido a un ensayo a la luz de la Luna.