Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva Trato con los fantasmas
Tu tĂa está en la sala de atrás —dijo Caroline Priest—. Ven por aquĂ. ÂżEstás cansada?
—No —dijo Emily, siguiendo a Caroline y observándola concienzudamente. Si era bruja, era una bruja muy pequeña. En realidad, no era más alta que Emily. Llevaba un vestido de seda negra y una pequeña cofia de redecilla tambiĂ©n negra con un borde de volantes sobre los cabellos blancos amarillentos. TenĂa más arrugas en la cara de lo que Emily hubiera creĂdo posible y unos extraños ojos verde grisáceos que, como supo Emily luego, abundaban en el clan Priest.
«Tal vez seas una bruja —pensó Emily—, pero creo que puedo vérmelas contigo».
