Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva El gran momento de Emily
La convalecencia de Emily fue lenta. Físicamente se recuperó con una rapidez normal, pero durante un tiempo persistió una especie de languidez espiritual y emocional. No se puede descender a las profundidades de lo oculto y eludir el castigo. La tía Elizabeth decía que estaba holgazaneando. Pero Emily no se contentaba con holgazanear. Era como si la vida hubiera perdido, por una temporada, su sabor, como si una fuente de energía vital se hubiera agotado y tuviera que volver a llenar poco a poco.
En aquellos momentos, no tenía con quien jugar. Perry, Ilse y Teddy habían caído los tres con sarampión el mismo día. Al principio, la señora Kent declaró, resentida, que Teddy se había contagiado en la Luna Nueva, pero en verdad los tres se contagiaron en una merienda de la Escuela Dominical a la que habían existido niños de Derry Pond. Aquella merienda infectó toda Blair Water. Hubo una plaga completa de sarampión. En el caso de Teddy e Ilse fue suave, pero Perry, que apenas aparecieron los primeros síntomas insistió en ir a su casa con su tía Tom, estuvo a punto de morir. A Emily no le dijeron nada del peligro que corría Perry hasta que pasó, para no preocuparla. Hasta la tía Elizabeth estaba preocupada. Se sorprendió al descubrir cuánto echaba de menos a Perry.
