Historias de Avonlea
Historias de Avonlea La pequeña Joscelyn
—Ni siquiera hay que pensar en eso, tĂa Nan —dijo la señora Morrison decididamente.
La señora de William Morrison era una de esas personas que siempre hablan decididamente. Si anuncian que van a pelar papas para la cena, quienes escuchan comprenden que no hay escapatoria alguna y que comerán papas. Además, siempre se las conoce por su nombre completo. A William Morrison lo llamaban por lo general Billy, pero si alguien preguntaba en Avonlea por la señora de Billy Morrison, en el primer momento nadie sabĂa de quiĂ©n se trataba.
—TĂş misma deberĂas verlo, tĂa —continuĂł la señora de William mientras pelaba frutillas con sus dedos largos y firmes. La señora de William siempre aprovechaba sus ratos perdidos—. Kensington está a diez millas de aquĂ. ImagĂnate a quĂ© horas regresarĂas a casa. De aquĂ a un mes será otra cosa. TĂş bien sabes que este verano no estás nada fuerte.
