Historias de Avonlea
Historias de Avonlea El pretendiente de la tía Olivia
Tía Olivia nos habló de él a Peggy y a mí en la tarde en que fuimos a ayudarla a recoger las rosas tardías. Por lo general le gustaba la alegría suave; estaba siempre dispuesta a escuchar los chismes de East Grafton y sujeta a repentinos ataques de risa casi infantil que por un rato disipaban la atmósfera de soltería que la envolvía. En tales instantes no nos costaba creer (como solía ocurrir) que tía Olivia fue niña alguna vez.
