Historias de Avonlea
Historias de Avonlea La anciana señora Lloyd
EL CAPÍTULO DE MAYO
Las malas lenguas de Spencervale decían que la vieja Lloyd era rica, tacaña, orgullosa, y siguiendo las reglas de la chismografía, cargaban las tintas.
La vieja Lloyd no era rica ni tacaña; en realidad era lastimosamente pobre, tanto que «Crooked» Jack Spencer, que le arreglaba el jardín y cortaba la leña, resultaba opulento a su lado, pues él, por lo menos, comía tres veces al día, y la vieja Lloyd apenas si a veces podía hacerlo una. Pero sí era muy orgullosa, tanto que prefería morir antes de permitir que los habitantes de Spencervale, entre quienes había reinado en su juventud, sospecharan cuán pobre estaba y qué apreturas pasaba. Era mejor que pensaran que era miserable y excéntrica; una vieja reina que permanecía recluida, que no iba a ninguna parte ni siquiera a la iglesia y que pagaba la contribución más baja de toda la congregación para sostener al pastor.
