Historias de Avonlea
Historias de Avonlea La compra de Pa Sloane
Creo que nos estamos quedando sin miel —dijo Pa Sloane con voz insinuante—. ¿Qué les parece si voy a Carmody esta tarde y consigo un poco más?
—Hay todavĂa casi medio galĂłn —dijo Ma Sloane implacable.
—¿Ah, s� Bueno, además he notado que el recipiente de kerosene no estaba muy lleno la última vez que cargué la lata. Supongo que habrá que conseguir más.
—Tenemos bastante kerosene para una semana.
Ma continuĂł comiendo con cara impasible, pero en sus ojos habĂa una chispita. Por temor de que Pa la viera y se sintiese con alas, continuĂł mirando el plato.
Pa Sloane lanzĂł un suspiro. Su inventiva se gastaba.
—¿No me dijiste anteayer que faltaban nueces moscadas? —preguntó, luego de unos momentos de severa reflexión.
—Ayer comprĂ© al buhonero —respondiĂł Ma, evitando con un gran esfuerzo que se extendiera a toda su cara la risa que brillaba en sus ojos. Pensaba si este tercer fracaso aplacarĂa a Pa, pero Ă©ste era de los que no se aplacaban.
