Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside —Tienes que ser fuerte para que yo pueda serlo, Rilla, mi Rilla. Esta noche estoy exaltado… ebrio de la victoria sobre mà mismo… pero habrá momentos en que no me sentiré asÃ… entonces necesitaré tu ayuda.
—¿Cuándo… te… vas? —Rilla tenÃa que saber lo peor lo más pronto posible.
—TodavÃa tengo una semana… después nos vamos a Kingsport a entrenarnos. Supongo que saldremos al mar para mediados de julio… no sabemos.
Una semana más. ¡Sólo una semana más con Walter! Sus jóvenes ojos no eran capaces de imaginar cómo podrÃa seguir viviendo después.
Cuando llegaron a la entrada de Ingleside, Walter se detuvo a la sombra de los viejos pinos y la atrajo hacia él.
—Rilla, mi Rilla, en Flandes y en Bélgica habÃa niñas tan dulces y puras como tú. Tú… hasta tú… sabes cuál fue su suerte. Tenemos que hacer lo imposible para que no vuelvan a pasar cosas como ésas en el mundo. Me vas a ayudar ¿no es cierto?
—Lo voy a intentar, Walter… sÃ, lo voy a intentar.