Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside Ingleside, 1 de noviembre de 1917
Ya llegó noviembre… y el valle está todo gris y marrón, salvo donde los álamos de Italia se elevan aquà y allá como grandes antorchas doradas en el paisaje sombrÃo. Todos los demás árboles se quedaron sin hojas. Ha sido muy difÃcil mantener el ánimo últimamente. El desastre de Caporetto es algo terrible y ni siquiera Susan puede consolarse con el estado actual de las cosas. Los demás ni lo intentamos. Gertrude no deja de decir con desesperación: «No pueden tomar Venecia… no es posible que tomen Venecia», como si con el solo hecho de repetirlo pudiera evitarlo. Pero yo no tengo ni la menor idea de qué puede impedirles tomar Venecia. Sin embargo, como dice Susan todo el tiempo, en 1914 parecÃa que no habÃa nada que fuera a impedirles tomar ParÃs y no lo hicieron asà que ella afirma que no van a llegar a Venecia. Ah, rezo y espero que no la tomen… Venecia, la bella reina del Adriático. Nunca la visité pero me inspira los mismos sentimientos que a Byron… siempre me encantó, siempre fue para mà «una ciudad mágica del corazón». Quizá me haya contagiado de Walter, porque él la amaba. Siempre soñó con conocer Venecia. Me acuerdo de que una vez planeamos hacer un viaje alguna vez juntos y flotar en una góndola bajo la luz de la luna, sÃ, lo dijimos una noche en el Valle del Arco Iris justo antes de que estallara la guerra.
