Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside Mamá y yo fuimos a Charlottetown ayer a ver la película Corazones del Mundo. Me porté como una imbécil; papá me va a torturar con eso hasta el fin de mis días. Pero… es que parecía todo tan real y yo estaba tan compenetrada que olvidé todo menos las escenas que veía ante mis ojos. Y después, muy cerca del final, llegó una escena terriblemente emocionante. La heroína luchaba con un horrible soldado alemán que trataba de llevársela a la rastra. Yo sabía que ella tenía un cuchillo, la había visto ocultarlo para tenerlo listo, y no podía entender por qué no lo sacaba y acababa de una vez con ese animal. Pensé: debe de haberse olvidado y justo en el momento de más tensión de la escena perdí la cabeza por completo. Me puse de pie en el cine repleto y grité a voz en cuello: «¡Tienes el cuchillo en la media, tienes el cuchillo en la media!».
Fue todo un escándalo. ¡Lo más gracioso fue que justo cuando grité, la muchacha sacó el cuchillo y apuñaló al soldado!
Todos rieron a carcajadas. Recuperé la cordura y me hundí en mi asiento. Ah, qué mortificada estaba. Mamá se sacudía de risa. Me dieron ganas de sacudirla yo. ¿Por qué no me hizo sentar y me tapó la boca antes de permitirme eso? Ella alega que no tuvo tiempo.