Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside Jem recibió una herida fea en el muslo; lo recogieron y lo llevaron a prisión, delirando de fiebre. No sabía ni dónde estaba ni lo que le pasaba. Pasaron semanas antes de que se recuperara y pudiera escribir. Entonces escribió, pero la carta no llegó nunca. No lo trataron mal en el campo… pero la comida era horrible. Sólo le daban un poco de pan negro y repollo hervido y de tanto en tanto un poco de sopa con porotos negros. ¡Y nosotros aquí, comiendo platos suculentos tres veces por día! Nos escribió con frecuencia pero intuyó que las cartas no llegaban porque no recibía respuesta. En cuanto tuvo fuerza suficiente, trató de escapar, pero lo atraparon y lo llevaron de vuelta; un mes más tarde lo volvió a intentar con un compañero y lograron llegar a Holanda.
No puede volver a casa enseguida. Todavía no está tan bien como decía el cable porque la herida no ha cicatrizado bien y tiene que recibir un tratamiento en un hospital de Inglaterra. Pero dice que con el tiempo quedará bien y ahora sabemos que está a salvo y que en algún momento va a volver con nosotros. ¡Y eso cambia tanto las cosas!