Valancy Stirling
Valancy Stirling EL tío Benjamin descubrió que no había contado con la opinión de la interesada cuando prometió alegremente llevar a Valancy al médico. Valancy no iría. Valancy se sonrió en su cara.
—Pero ¿por qué diablos debo ir yo a ver al doctor Marsh? No hay ninguna turbación en mi cabeza. Y aunque todos ustedes piensen que de pronto me he vuelto loca… pues bien, no es el caso. Simplemente me he cansado de vivir para complacer a todo el mundo y he decidido hacer mi propia voluntad. De este modo tendrán más temas de los que hablar, además del robo de la mermelada de frambuesa. Eso es todo.
—Doss —dijo el tío Benjamin en tono solemne y exasperado—, no eres… no eres la misma.
—¿Y quién soy entonces? —preguntó Valancy.
El tío Benjamin se quedó bastante sorprendido.
—Eres como tu abuelo Wansbarra —respondió a la desesperada.
—Gracias —Valancy pareció satisfecha—. Es un verdadero elogio el que me hace. Recuerdo bien a mi abuelo Wansbarra. Es uno de los pocos seres humanos que he conocido; quizá el único. En cualquier caso, es inútil regañarme, amenazarme u ordenarme, tío Benjamin, o intercambiar angustiosas miradas con mi madre o la prima Stickles. No voy a ir a ningún médico. Y si trae alguno a casa, no le veré. De modo que, ¿qué piensa hacer al respecto?
