Valancy Stirling
Valancy Stirling Tranquilicémonos —dijo el tÃo Benjamin—. No perdamos la calma.
—¿Que no perdamos la calma? —exclamó la señora Frederick retorciéndose las manos—. ¿Cómo podrÃa calmarme? ¿Conoces a alguien que pudiera permanecer tranquilo ante una desgracia como esta?
—Pero ¿me quieres explicar por qué la has dejado marchar? —preguntó el tÃo James.
—¿Dejarla marchar? ¿Cómo podrÃa detenerla, James? Al parecer preparó su enorme maleta mientras Christine y yo estábamos en la cocina, y luego se la entregó a Abel el Aullador cuando se iba, después de la cena. A continuación, Doss bajó con su pequeña cartera, vestida con su conjunto de sarga verde. Yo tuve una terrible premonición. No puedo explicar lo que era, pero me parecÃa saber que Doss iba a hacer algo terrible.
—Lástima que no hayas tenido esta premonición un poco antes —dijo el tÃo Benjamin secamente.
—Le pregunté: «Doss, ¿a dónde vas?», y ella me respondió: «Voy en busca de mi Castillo Azul».
—¿Y no crees que eso deberÃa convencer a Marsh de que su mente está trastornada? —preguntó el tÃo James.
