Valancy Stirling
Valancy Stirling Durante todo este tiempo —y como es comprensible—, los Stirling no abandonaron a la pobre loca ni refrenaron sus heroicos esfuerzos para rescatar su alma y su reputación, ambas en grave peligro. El tÃo James, que no habÃa encontrado más apoyo en su abogado que en su médico, apareció un dÃa en casa de Abel, y al encontrar a Valancy sola en la cocina, tal como suponÃa, la regañó enérgicamente, afirmando que estaba rompiendo el corazón de su madre y deshonrando a su familia.
—Pero ¿por qué? —dijo Valancy, sin dejar de fregar la cazuela de potaje graciosamente—. Estoy haciendo un trabajo honrado por un salario honrado. ¿Qué tiene eso de deshonroso?
—No te detengas en nimiedades, Valancy —dijo el tÃo James solemnemente—. Este no es un lugar adecuado para ti, y lo sabes. Además, me han dicho que ese ex convicto, Snaith, se deja caer por aquà todas las tardes.
—No todas las tardes —dijo Valancy pensativamente—. No todas las tardes, ciertamente.
—¡Esto… esto es intolerable! —dijo el tÃo James con violencia—. Valancy, tienes que volver a casa. No se te juzgará con severidad. Te lo aseguro. Pasaremos esto por alto.
—Gracias —dijo Valancy.
