Valancy Stirling
Valancy Stirling Lo siguiente que los Stirling supieron fue que Valancy habÃa sido vista con Barney Snaith en una sala de cine de Port Lawrence y más tarde cenando con él en un restaurante chino. Tal cosa era muy cierta, y nadie se sorprendió más por ello que la propia Valancy. Barney habÃa llegado al volante de su Lady Jane en uno de aquellos tenues crepúsculos y habÃa invitado a la joven, sin ceremonias, a dar un paseo en coche.
—Voy a Port Lawrence. ¿Quiere venir conmigo?
Sus ojos bromeaban y habÃa un cierto tono de desafÃo en su voz. Valancy, que no se ocultó a sà misma que le hubiera seguido hasta el fin del mundo, subió al coche sin más tardanza. Arrancaron y atravesaron Deerwood. La señora Frederick y la prima Stickles, que tomaban un poco de aire en el porche, los vieron pasar en una nube de polvo y buscaron un poco de consuelo intercambiando sus miradas. Valancy, que en un tiempo no demasiado lejano tenÃa miedo a los coches, no llevaba sombrero y su pelo volaba salvajemente alrededor de su cara. Sin duda contraerÃa una bronquitis… y morirÃa en casa de Abel el Aullador. Llevaba un vestido escotado y sus brazos estaban desnudos. Aquella criatura, Snaith, iba en mangas de camisa y fumando en pipa. Circulaban a cuarenta millas por hora… sesenta, según afirmó la prima Stickles.
