Valancy Stirling
Valancy Stirling También tenía un bañador verde claro; una prenda que habría matado del susto a su familia de habérselo visto puesto en alguna ocasión. Barney la enseñó a nadar. A veces se ponía su traje de baño cuando se levantaba y no se lo quitaba hasta que se volvía a acostar… zambulléndose en el agua siempre que le apetecía y secándose tumbada sobre las rocas calientes por el sol.
Había olvidado todas las antiguas humillaciones a las que solía enfrentarse durante la noche… las injusticias y las decepciones. Era como si todas ellas le hubiesen ocurrido a otra persona… no a ella, Valancy Snaith, quien siempre había sido feliz.
—Ahora entiendo lo que significa volver a nacer —le dijo a Barney.
Holmes dice que la amargura «imprime el reverso» de las páginas de la vida[43]; pero Valancy descubrió que la felicidad había inundado igualmente su pasado, anegando de color rosa toda su apagada existencia anterior. Le resultaba difícil creer que alguna vez se hubiera sentido sola, infeliz y asustada.
«Cuando llegue la muerte, habré vivido —pensó Valancy—. Habré tenido mi hora de felicidad».
¡Y su pila de polvo!
Un día Valancy amontonó arena en la pequeña isla formando un enorme cono, y clavó una pequeña y vistosa bandera británica en su cima.