Valancy Stirling
Valancy Stirling No existÃa la monotonÃa. A veces tenÃan pequeñas y dramáticas discusiones privadas que jamás tuvieron intención alguna de convertirse en peleas. En ocasiones, Abel el Aullador se dejaba caer por allà —para una tarde o para un dÃa entero— con su vieja gorra escocesa y su larga barba pelirroja cubierta de nieve. SolÃa llevar su violÃn y tocaba para ellos, para disfrute de todos a excepción de Banjo, que enloquecÃa temporalmente y se retiraba bajo la cama. Barney y Abel solÃan hablar mientras Valancy preparaba dulces para ellos. A veces se sentaban y fumaban en silencio al más puro estilo de Tennyson y Carlyle[48], hasta que el Castillo Azul hedÃa y Valancy se apresuraba a abrir alguna ventana. Alguna vez jugaban a las damas extremadamente concentrados y en silencio durante toda la noche; y en alguna que otra ocasión, todos comÃan manzanas reineta que Abel habÃa llevado consigo, mientras que en el viejo y alegre reloj pasaban los minutos plácidamente.
—Un plato de manzanas, un buen fuego, y un libro excelente son un buen sustituto del cielo —aseguraba Barney—. Cualquiera puede tener calles bañadas en oro. Tomemos otro traguito de Carman.