Valancy Stirling
Valancy Stirling El doctor Trent la miró sin comprender y rebuscó entre sus recuerdos.
—Er… señorita… señorita…
—Señora Snaith —dijo Valancy con voz serena—. Era la señorita Stirling cuando vine a verle el pasado mes de mayo… hace casi un año. QuerÃa realizarle una consulta sobre mi corazón.
El rostro del doctor Trent se relajó.
—Oh, por supuesto. Ahora me acuerdo. En realidad no debe culparme por no recordarla. Ha cambiado… de un modo espléndido. Y se ha casado. Bueno, bueno, le ha sentado muy bien. Ahora ya no luce ese aspecto enfermizo, ¿no es cierto? Me viene a la memoria aquel dÃa. Yo me encontraba realmente alterado. Enterarme de lo que le habÃa ocurrido al pobre Ned me causó una honda impresión. Pero Ned se encuentra perfectamente, al igual que usted; a la vista está. Asà se lo dije, ya lo sabe… le dije que no habÃa nada de lo que preocuparse.
Valancy le miró.
—Usted me dijo en su carta —comenzó lentamente, con la extraña sensación de que otra persona hablaba a través de sus labios— que yo padecÃa una angina de pecho en su última fase, complicada con un aneurisma. Que podrÃa morir en cualquier momento… que no me quedaba más de un año de vida.
El doctor Trent la contempló fijamente.
