Valancy Stirling
Valancy Stirling Valancy echó lentamente un vistazo a su antigua habitación. Su aspecto era también el mismo, por lo que casi le resultaban imposibles de creer todos los cambios que se habÃan producido en su vida desde la última vez que habÃa dormido en ella. ParecÃa —en cierto modo— indecente que todo permaneciese exactamente igual. Ahà estaba la reina Luisa, bajando eternamente las escaleras. Nadie habÃa dejado entrar y guarecerse al triste cachorro en los dÃas de lluvia. También estaban la persiana de papel color púrpura y la ventana color verdoso. Fuera, la vieja tienda de carruajes con sus atrevidos carteles publicitarios. Más allá, la estación en la que perduraban las mismas flappers[56], coquetas y descuidadas.
