Valancy Stirling
Valancy Stirling Pero 1911 trajo consigo cambios importantes en su vida. Su abuela, de ochenta y siete años, fallecía, lo que, por un lado, la liberaba de la promesa de permanecer en casa y, por otro, posibilitaba su enlace con el reverendo Mcdonald. Así, tras cinco años de compromiso, se celebró el enlace. Este acontecimiento, que debería ser recordado de modo cálido y tierno, aparece registrado en el diario de la autora del 28 de enero de 1912 con unas palabras totalmente ajenas a la alegría y radiante felicidad que se le supone a una novia, sitting there by my husband’s side… I felt a sudden horrible inrush o «rebellion» and «despair». I «wanted to be free»! I felt like a prisonera hopeless prisoner. (…) At that moment if I could have torn the wedding ring from my finger and so freed myself I would have done it! But it was too late (…) and I was as unhappy as I had ever been in my life[62]. Su matrimonio acabó sumiéndola en la esclavitud y la soledad, no solo porque Macdonald no estaba a su altura intelectual y muy alejado de sus inquietudes, sino por la enfermedad mental de tipo místico que terminaría sufriendo su marido.