Valancy Stirling
Valancy Stirling Recordó el verano en el que Olive lucÃa el sombrero más hermoso, adornado con un velo amarillo cremoso, una guirnalda de rosas rojas y pequeñas lazadas de cinta bajo la barbilla. Valancy habÃa querido un sombrero como ese más de lo que nunca habÃa deseado nada. Suplicó que le compraran uno, pero no recibió sino burlas; tuvo que llevar todo el verano un pequeño sombrero marrón con elástico que se le clavaba por detrás de las orejas. Ninguna de las chicas querÃa salir con ella porque iba muy desharrapada; ninguna, a excepción de Olive. Y todo el mundo encontraba a Olive muy dulce y generosa.
«Yo resultaba un excelente contraste para que ella resaltara —pensó Valancy—. Incluso entonces, ella era plenamente consciente de ello».
En una ocasión Valancy habÃa tratado de ganar un premio por asistencia a la escuela dominical. Pero fue Olive quien ganó. Muchos domingos Valancy debÃa quedarse en casa por estar aquejada de resfriados. En otra ocasión habÃa tratado de «recitar un poema» en la escuela un viernes por la tarde, y se habÃa quedado en blanco. Olive recitaba muy bien y jamás habÃa tenido un lapsus de memoria.