Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Bueno, no te ofendas asÃ, querida. Sólo he hablado porque me pareció una pena ver a la pobre Ilse metiéndose en situaciones difÃciles en todos lados. Yo le tengo cariño, pobrecita. Y me gustarÃa que fuera un poco más discreta con su gusto por los colores. Ese vestido de noche color escarlata que llevó al concierto de primero… en serio, es estrambótico.
—A mà me parecÃa un esbelto lirio de oro envuelto en una vaina escarlata —dijo Emily.
—Qué amiga tan fiel eres, querida. Me pregunto si Ilse te serÃa igual de leal. Bien, supongo que será mejor que te deje estudiar. A las diez tienes lengua, ¿no? El señor Scoville va a vigilar la clase, porque el señor Travers no se encuentra bien. ¿No te parecen hermosos los cabellos del señor Scoville? Y hablando de cabellos, querida, ¿por qué no te peinas con el pelo más sobre la cara para taparte las orejas, o al menos las puntas de las orejas? Te quedarÃa mucho mejor.
Emily pensó que si Evelyn Blake le decÃa una vez más «querida» le arrojarÃa un frasco de tinta. ¿Por qué no se iba y la dejaba estudiar?
Evelyn tenÃa otra bala en la recámara.