Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Ay, esa «palabra al azar», eso es el Algo que se me escapa. Siempre estoy escuchando, sé que nunca podré oírla, mi oído no está afinado, pero estoy segura de que a veces oigo un eco débil, lejano, sutil, y me produce un deleite que es como un dolor y la desesperación de creer que jamás podré traducir su belleza con ninguna de las palabras que conozco.
Y es una pena haber quedado como una tonta después de una experiencia tan maravillosa.
Si hubiera aparecido, etérea, por detrás del señor Johnson, con pie de terciopelo como la oscuridad misma, y le hubiera servido grácilmente el té de la tetera de plata de la bisabuela Murray, como mi mujer de las sombras que servía la noche en la taza blanca del valle de Blair, la tía Elizabeth hubiera quedado mucho más complacida conmigo que si me supiera capaz de componer el poema más hermoso del mundo.