Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Le expliqué todo esto a la tÃa Ruth, que no me creyó y opinó que era una historia que hacÃa aguas por todas partes.
«Es muy raro que en una acera de tres metros y medio de ancho no pudieras pasar junto a un hombre sin abrazarlo», dijo.
«Vamos, tÃa Ruth —dije—. Ya sé que me consideras reservada, astuta, tonta y desagradecida. Pero sabes que soy mitad Murray, ¿te parece que alguien con una pizca de sangre Murray en las venas podrÃa abrazar a un caballero en medio de la calle?».
«Bueno, la verdad es que pensé que no podÃas ser tan descarada —admitió la tÃa Ruth—. Pero la señora Taylor dice que ella lo vio todo. Todo el mundo se ha enterado. A mà no me gusta que se hable asà de alguien de mi familia. No habrÃa ocurrido si no hubieras estado con Ilse Burnley en contra de mis consejos. Que no vuelva a suceder nada por el estilo».
«Esas cosas no suceden —le dije—. Están predestinadas».
3 de junio de 19…