Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Hoy he hecho una sola cosa mala, sólo una cosa que yo considero mala, quiero decir. He sido impertinente con la tía Elizabeth. Ella entendía que tardaba demasiado tiempo en lavar los platos. Yo no tenía ninguna prisa y estaba componiendo una historia llamada El secreto del molino. La tía Elizabeth me ha mirado y luego ha mirado el reloj y ha dicho, con su tono más desagradable: «¿Eres hermana de los caracoles, Emily?». «¡No! Yo no tengo nada que ver con los caracoles», dije con altivez.
No es lo que he dicho, sino cómo lo he dicho, lo que ha sido una impertinencia. Y ésa era mi intención. Me había enfadado mucho, los comentarios sarcásticos me alteran. Después he lamentado haber perdido los estribos, pero lo he lamentado porque era tonto y poco digno, no porque fuera malo. De modo que no creo que fuera un arrepentimiento sincero.