Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —No quiero tu colección —dijo, desdeñosa—. Pero hay una cosa que tienes que hacer. Vas a confesar delante de la tÃa Ruth que fuiste tú y no Ilse la que me pintó el bigote el dÃa del examen de lengua.
Evelyn se secó las lágrimas y tragó saliva.
—Eso fue solamente una broma —dijo, sollozando.
—No era una broma porque mentiste —dijo Emily, con firmeza.
—Eres tan… tan brusca. —Evelyn buscó un pedacito seco en el pañuelo y lo encontró—. Era una broma. Volvà corriendo del Shoppe para hacerlo. Pensé que te mirarÃas en el espejo cuando te levantaras, por supuesto. Nunca se me ocurrió que ibas a irte asà a clase. Y no sabÃa que tu tÃa se lo habÃa tomado tan a pecho. Por supuesto… se lo diré… pero tú… tú…
—EscrÃbelo y fÃrmalo —dijo Emily, sin piedad.
Evelyn lo escribió y lo firmó.
—Ahora me vas a dar… eso —rogó, con un gesto de súplica hacia la hoja del álbum de recortes.
—Ah, no, esto me lo quedo yo —dijo Emily.
—¿Y qué seguridad tengo yo de que algún dÃa, después de todo, no lo cuentes? —preguntó Evelyn.
—Tienes la palabra de una Starr —afirmó Emily, altiva.