Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Me encantan las tormentas como ésta por la noche, cuando no tengo que salir —escribió Emily—. El primo Jimmy y yo pasamos una tarde preciosa planeando el jardÃn y eligiendo en el catálogo las semillas y las plantas. Justo donde ahora está cayendo la nieve más espesa, detrás de la casa de verano, vamos a plantar un lecho con aster rosado y a los Dorados, que sueñan bajo más de un metro de nieve, vamos a darles un fondo de almendros en flor. Adoro planear los dÃas de verano asÃ, en medio de una tormenta. Me hace sentir como si le estuviera ganando una victoria a algo mucho más grande que yo misma, sólo porque yo tengo cerebro y la tormenta no es más que una fuerza ciega y blanca, terrible, pero ciega. Tengo la misma sensación cuando me siento aquÃ, calentita, junto al fuego, y oigo la tormenta que ruge a mi alrededor, y me rÃo de ella. Y eso es porque hace más de cien años el tatarabuelo Murray construyó esta casa y la construyó bien. Me pregunto si dentro de cien años alguien ganará alguna victoria sobre alguna cosa por algo que yo dejé o hice. Es un pensamiento inspirador.
