Emily triunfa
Emily triunfa 1
Hubo un punto en el cual la tía Elizabeth fue inflexible. Emily no se casaría antes de cumplir los veinte. Dean, que había soñado con una boda en otoño y un invierno pasado en un jardín japonés de ensueño del otro lado del mar, cedió de mal grado. Emily también habría preferido casarse en seguida. En lo más profundo de sí, donde no quería ni siquiera mirar, tenía la sensación de que cuanto antes terminara y fuera irrevocable, mejor.
Pero era feliz, como se dijo a sí misma muy a menudo y muy sinceramente. Tal vez sí había momentos oscuros en que un pensamiento inquietante la miraba a la cara: era una felicidad tullida, de alas rotas, no la felicidad salvaje y libre con la que había soñado. Pero, se recordaba a sí misma, eso se había perdido para siempre.
Un día, Dean apareció ante ella con un rubor de entusiasmo infantil en la cara.
—Emily, he hecho algo. ¿Estarás de acuerdo? Ay, Señor, ¿qué voy a hacer si no estás de acuerdo?
—¿Qué has hecho?
—He comprado una casa.
—¡Una casa!
