Emily triunfa
Emily triunfa Emily era muy feliz. El jardÃn, viejo y dulce, parecÃa hablarle como un amigo bajo esa luz adormilada y esquiva. Se rindió por completo al encanto del lugar. Miraba la Casa Desilusionada con adoración. Una casita tan pensativa… No era una casa vieja, le gustaba por eso, pues una casa vieja sabÃa demasiado, habÃa sido holladada por demasiados pies que habÃan cruzado su umbral, demasiados ojos angustiados o apasionados habÃan mirado por sus ventanas. Aquella casa era ignorante e inocente como ella misma. Ansiando la felicidad. La tendrÃa. Dean y ella alejarÃan los fantasmas de las cosas que no habÃan sucedido nunca. Qué dulce serÃa tener un hogar propio.
—Esa casa nos necesita tanto como nosotros la necesitamos a ella —dijo.
—Me gusta tanto cuando hablas en ese tono suave y quedo, Estrella… —replicó Dean—. Nunca le hables asà a ningún otro hombre, Emily.