Emily triunfa
Emily triunfa Claro que se vieron abrumados por los consejos de todos y cada uno de los miembros de las familias Priest y Murray. Y no siguieron ninguno. Por ejemplo, no querían pintar la Casa Desilusionada, sólo la revistieron de madera y dejaron que ésta adquiriera ese gris de la madera que provocó el horror de la tía Elizabeth.
—Sólo las casas de Stovepipe Town no están pintadas —dijo.
Quitaron los viejos escalones de tablas, que los carpinteros habían colocado provisionalmente hacía treinta años, y los reemplazaron por anchos escalones de arenisca roja traída de la costa. Dean hizo colocar ventanas verticales con paneles en forma de diamante que, según le advirtió la tía Elizabeth a Emily, sería agotador mantener limpios. Y le añadió una preciosa ventana sobre la puerta delantera con un tejadillo encima, como una espesa ceja, y en la sala pusieron un balcón por el que se podía salir directamente al bosque de abetos.
Y Dean hizo colocar armarios por todos lados.
—No soy tan tonto como para suponer que una muchacha puede seguir amando a un hombre que no le provee de armarios suficientes —declaró.