Emily triunfa
Emily triunfa La señora Kent se lo dijo, en contra de su voluntad, odiándola, temblando como una hoja seca que se estremece con un simulacro de vida bajo un viento cruel.
—No, no estaba en el Flavian. Hoy he recibido un telegrama suyo. En el último momento no pudo embarcar.
—Gracias. —Emily se volvió, pero no antes de que la señora Kent viera la alegrÃa y el triunfo que le aparecieron en los ojos sombreados. Dio un salto hacia adelante y agarró a Emily de un brazo.
—A ti no te interesa —exclamó, fuera de s×. A ti no te interesa si está a salvo o no. Tú vas a casarte con otro hombre. ¿Cómo te atreves a venir aquÃ, exigiendo noticias de mi hijo, como si tuvieras algún derecho?
Emily la miró con compasión, comprendiendo a aquella pobre mujer cuyos celos, enroscados en su alma como una serpiente, habÃan hecho que para ella la vida fuera un valle de tortura.
—Tal vez no tenga derecho, excepto el de amarlo.
La señora Kent juntó las manos.
—¿Tú… tú osas decir eso… tú, que vas a casarte con otro hombre?