Emily triunfa
Emily triunfa 1
Cuando llegó la carta de Teddy, la primera en tanto tiempo, a Emily le temblaban tanto las manos que le fue difícil abrirla.
Tengo que contarte algo muy extraño que ha sucedido —escribía él—. Tal vez ya lo sepas. Y tal vez no sepas nada y pienses que me he vuelto loco. Yo no sé qué pensar al respecto. Sólo sé lo que vi, o creí ver.
Estaba esperando para comprar el pasaje para el tren que hace la conexión con el buque de Liverpool, dispuesto a zarpar en el Flavian. De pronto sentí que me tocaban el brazo, me volví y te vi a ti. Te lo juro. Tú me dijiste: «Teddy, ven». Me quedé tan sorprendido que no pude ni pensar ni decir nada. Sólo podía seguirte. Tú corriste, no… no corriste. No sé cómo avanzabas, sólo sé que te alejabas. Qué raro suena todo esto. ¿Estaba loco? Y de repente desapareciste, aunque ya estábamos lejos de la multitud, en un espacio abierto donde no había nada que pudiera impedirme verte. Sin embargo, te busqué por todas partes y cuando recuperé el sentido de la realidad el tren se había ido y yo había perdido el pasaje para el Flavian. Me puse furioso, estaba avergonzado, hasta que se supo la noticia. Entonces un escalofrío me recorrió la espalda.
