Emily triunfa
Emily triunfa La noche es hermosa cuando eres feliz, un consuelo cuando sufres, y terrible cuando te sientes solo y desgraciado. Y hoy me he sentido terriblemente sola. La angustia se ha apoderado de mí. Creo que no puedo quedarme a medias con ninguna emoción, y cuando la soledad me embarga, toma posesión de mi cuerpo y de mi alma y me sofoca con su dolor hasta que me quedo sin fuerzas ni valor. Esta noche me siento sola… sola. El amor no vendrá, la amistad la he perdido y más que nada, estoy segura de que tampoco puedo escribir. Lo he intentado varias veces y no puedo. El fuego creativo de antes parece haberse extinguido hasta volverse cenizas y no puedo volver a encenderlo. Llevo toda la noche tratando de escribir un cuento: una cosa de madera en el que se movían títeres de madera cuando yo movía los hilos. Al final, lo he roto en mil pedazos y he sentido que había hecho una buena obra.
Estas últimas semanas han sido muy amargas. Dean se fue, no sé adónde. No me ha escrito, y supongo que no me escribirá. No recibir cartas de Dean cuando está lejos me parece algo extraño y nada natural.
Sin embargo, es muy bonito volver a ser libre.
Ilse me escribe que viene a casa para julio y agosto. Y que Teddy también vendrá. Tal vez este último hecho explique mi noche en vela. Quisiera irme corriendo antes de que él llegue.